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Rio Negro nacionalizada: resultó uno para cada uno

En Río Negro, el abandono de la contienda por parte de la fuerza provincial Juntos Somos Rio Negro (JSRN), cambió el escenario de las PASO: el cambio de  decisión de algunas preferencias rionegrinas dieron una banca a Cambiemos y quitaron la posibilidad al Frente para la Victoria (FPV) de retener dos bancas a diputados nacionales como indicaban los datos de Agosto.

La nacionalización polarizó las preferencias electorales entre el FPV y Cambiemos. El FPV se quedó con el primer lugar, ganando en todos los municipios de la provincia, para lo que sumó localidades que en las PASO no pudo. De Agosto a Octubre sumó 35.000 votos más y un total de 189.092 (49,37%). Cambiemos fue la fuerza que más creció al sumar 49.491 votos y obtuvo la segunda banca con 122.460 votos.

Así, el trasvasamiento de los 69.000 votos de JSRN en las PASO se inclinó de manera estratégica por las fuerzas que protagonizaron la elección (FPV y Cambiemos). No obstante, parece haber beneficiado más a la fuerza del Gobierno Nacional, como parecía buscar el gobernador Weretilneck. También 15.491 electores, que o no votaron en las PASO o votaron a otras fuerzas, volvieron a revisar su voto y se sumaron a alguna de las dos opciones con más chances.

El FPV logró el triunfo con una estrategia de fuerte oposición al Gobierno Nacional, y la unidad del Partido Justicialista con todos los sectores kirchneristas. Quedó fuera el sector que lideraba el senador Miguel Pichetto, quién se había inclinado por una competencia en soledad del PJ. El resultado fortalece las posibilidades del Intendente de Roca y Presidente del PJ, Martín Soria, de correr con chances la carrera para la gobernación del 2019. Soria manifestó su intención, y, a pesar de haber reducido la diferencia con que gana las elecciones en su ciudad, sigue siendo el dirigente político que más efectividad territorial demuestra.

Cambiemos con la visita de algunos de sus más salientes dirigentes políticos, incluido el Presidente Macri, obtuvo un diputado nacional en una provincia que no registra buena performance electoral, en tanto para 2015 había cosechado magros resultados electorales. Inmediatamente luego de la elección, Cambiemos anunció el objetivo de construir una opción provincial para el 2019.

Al respecto se abren varios interrogantes: el primero referido a la relación PRO-UCR en la convivencia y efectividad de la construcción territorial. La disputa entre la vieja y la nueva política, es una disyunción que el PRO activa no solo hacia afuera de su coalición. La UCR rionegrina es un partido de larga tradición de poder representando las élites políticas tradicionales de esta provincia, que tiene a Daniel Sartor como una de sus principales figuras. La candidata a Diputada Lorena Matzen, quien proviene de este sector radical (sartorismo) es al que el PRO quiere debilitar de cara a las elecciones del 2019. El segundo interrogante es sobre la relación de Cambiemos con el Gobierno Provincial. El gobernador Alberto Weretilneck hizo un gesto importante impulsando a su propia fuerza política a bajarse de las elecciones generales, constituyéndose como un claro guiño al gobierno nacional  de cara al 2019.

Las terceras fuerzas parecen perder brillo en la nueva era de la política Argentina. Las configuraciones políticas que pueden lograr alguna coordinación electoral más efectiva se construyen en torno a viejos o nuevos ejes (peronismo-antiperonismo; oficialismo-oposición; izquierda-derecha; vieja política-nueva política), que de manera superpuesta, habilitan un juego político más bipartidista. En este marco, Magdalena Odarda de la CC-ARI perdió votantes y quedó en un tercer lugar con un 11% que le derriban momentáneamente las posibilidades de ser nuevamente candidata a Gobernadora. El apoyo de Elisa Carrió a la candidata de Cambiemos ayuda a explicar el rol de la CC-ARI en esta elección. La Diputada electa difundió un video en las redes sociales donde expresó que su candidata era Matzen. No obstante el caudal electoral de la CC-ARI no parece nada despreciable para cualquier opción aliancista, en escenarios como estos.

Respecto a la distribución territorial del voto, el crecimiento de ambas fuerzas en los departamentos más importantes, fue de manera pareja aunque con mayor ventaja en términos porcentuales para Cambiemos: en el departamento de Adolfo Alsina (Viedma) la polarización desplazó a un tercer lugar a Odarda. El FPV creció un 9%, mientras que Cambiemos lo hizo en un 14%. En el departamento Bariloche fue donde menos creció el FPV, con un solo 5%, mientras que Cambiemos lo hizo con 10%. En tanto en el departamento de General Roca, que circunscribe el Alto Valle de Río Negro, el FPV creció un 9%, mientras que Cambiemos 12%. En el Departamento Avellaneda (Valle Medio) el FPV creció un 13%, mientras que Cambiemos un 19% y finalmente en el Departamento San Antonio Oeste, el FPV creció un 9% y Cambiemos 13%.

En síntesis, en el sistema de partidos rionegrino pudimos observar durante el 2017, un FPV con mucha vigencia y capacidad de triunfo, contradiciendo la tendencia nacional. Así también se ha observado la inserción de un partido provincial nacido de la mano del actual gobernador electo, que las elecciones nacionales debilitaron, y una fuerza  nueva (Cambiemos) que se nutre del radicalismo histórico y el arrastre de la buena performance electoral de Cambiemos y su consolidación a lo largo y ancho del país.

*Por Daiana Neri, docente e investigadora de UNRN – UNCOMA. Investigadora de Cuadernos Electorales de CIPPEC.

La opinión del autor no refleja necesariamente la posición de todos los miembros de CIPPEC.