El domingo 22 de mayo no fue un día más en la historia de las elecciones en la Argentina. Con la implementación de la boleta única, los santafesinos que concurrieron a votar ese día lo hicieron con la inusual certeza de que su derecho a elegir no se vería afectado por la ausencia de boletas en el cuarto oscuro. A su vez, todos los partidos y candidatos postulados, sin excepción, transcurrieron la jornada con la tranquilidad de saber que su derecho a ser elegidos no sería cercenado por el ocultamiento o robo de sus boletas en las mesas.