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¿Qué está en juego en las elecciones primarias de Tucumán?

El 13 de agosto se seleccionaran los candidatos que competirán en octubre por las 4 bancas que renueva la provincia en la Cámara de Diputados de la Nación. Siete son los espacios que se presentan: “Frente Justicialista”, “Cambiemos para el Bicentenario”; “Frente Amplio Tucumano”; “Fuerza Republicana”; “Movimiento Socialista de los Trabajadores”; “Frente de Izquierda de los Trabajadores” y el “Movimiento de Participación Ciudadana”.

Solo uno de estos presentará alternativas y apuesta a las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) como herramienta para seleccionar sus candidatos para octubre. El oficialismo provincial (con la lista “Celeste y Blanca”, encabezada por el vicegobernador Osvaldo Jaldo) competirá en el “Frente Justicialista por Tucumán” con otras ocho listas internas de un amplio espectro. Entre ellas se destacan la kirchnerista “Unidad Ciudadana”, encabezada por José Vitar; y el massista “Frente Renovador Auténtico”. La competencia entre las 9 listas puede ser vista como indicio de la búsqueda de unidad en el polo peronista. Estrategia diametralmente distinta a la utilizada en los comicios locales (desde 2006), donde el sistema electoral provincial permite la utilización de acoples. Los acoples fragmentan la oferta electoral para los cargos menores buscando sumar desde abajo para cargos superiores. La apuesta del oficialismo será en octubre (por lo menos) repetir los resultados de 2015 y quedarse con tres de los escaños en disputa.

“Cambiemos para el Bicentenario”, el otro gran competidor, se presenta con lista única encabezada por José Cano (UCR) y secundada por Beatriz Ávila (ex legisladora y esposa del intendente peronista de la capital provincial). Su apuesta más segura será, si no ganar, empatar en la distribución de bancas.  Esa “victoria” podría ser vista como de relevancia, en términos simbólicos, por dos motivos. En primer lugar, desde una perspectiva nacional, Tucumán es el distrito más grande aún bajo dominio de un gobernador (otrora) kirchnerista. En segundo orden, los comicios pueden funcionar para la oposición a nivel provincial como un paso intermedio para la elección de gobernador de 2019. La constante alusión a un supuesto fraude en la elección provincial de 2015 es uno de los elementos centrales de la comunicación de campaña.

En este sentido, el ciclo electoral de 2015 en Tucumán es usado en general como referencia de lo mal que puede desarrollarse una jornada electoral y como justificativo de la necesidad de una reforma en la forma de votar. Sin embargo, pocas veces se señala que solo dos semanas antes de las conflictivas elecciones provinciales del 23 de agosto se habían desarrollado las PASO para Diputados y Senadores nacionales sin mayores conflictos.  Estos debe entenderse más por las normas que regulan la oferta electoral en la provincia que por el (perfectible) sistema electoral nacional.

Con el apoyo de la Casa Rosada y el de una porción del peronismo disidente local, Cano buscará vencer al oficialismo provincial, tras perder las últimas cuatro elecciones consecutivas, a pesar de haber paulatinamente recortado distancias desde 2013 (y conseguido bancas por la minoría). Una victoria en 2017 lo catapultaría para disputar la gobernación dentro de dos años.

En esta línea, desde la oposición provincial la campaña se presenta como la promesa de un cambio que, si bien llegó al país, no aún a la provincia. Ello se apoya en una activa participación del gobierno nacional (incluyendo al propio presidente Macri). Desde el oficialismo provincial se invierte el orden y es la defensa de los tucumanos ante el gobierno nacional el eje del discurso y #DefendamosTucumán el hashtag  principal de la campaña liderada por Jaldo.

*Por Juan Pablo Ruiz Nicollini, UTDT. Investigador de Cuadernos Electorales de CIPPEC.

La opinión del autor no refleja necesariamente la posición de todos los miembros de CIPPEC.