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Todo lo que necesitás saber antes de la elección general en Tierra del Fuego

Los datos de posicionamiento ideológico y alineamiento político se basan en una encuesta de percepción. Para conocer su metodología  acceder aquí

¿Qué está en juego en la elección general de Tierra del Fuego?*

Tierra del Fuego es una provincia con características únicas. Es la provincia más austral del país, la única que es una isla, y una de las menos pobladas. (El total de electores de Tierra del fuego es de sólo 132.675). Además su territorio es especial ya que su población se distribuye entre sólo dos ciudades. Ushuaia, la capital, es montañosa y turística; Río Grande es la ciudad más poblada y es esteparia, fabril y árida. (A ambas se les suma Tolhuin, un pueblo de pocos miles de habitantes en el interior de la isla).

Sin embargo, se equivocaría quien iguale baja población e insularidad con simpleza. Por un lado, Tierra del Fuego experimenta un enorme crecimiento poblacional: en 1980 la población de la isla era de 40.000 personas, o sea, se triplicó en estos 35 años. El crecimiento migratorio de Tierra del Fuego es inseparable de las leyes de promoción industrial que incentivaron la migración interna de trabajadores/as para las ensambladoras de Río Grande y (algo menos) de Ushuaia; la infraestructura provincial en temas como vivienda, educación, salud y territorio fue desafiada por ese mismo crecimiento. Esta población migrante, que venía en muchos casos con perspectiva de “trabajar unos años y volverse” se integró en una sociedad fluida, con un alto grado de movilización y conflicto y desafió los modos establecidos de representación política, entre ellos, los partidos ya existentes. Otro dato atípico es que el Estado de Tierra del Fuego cuenta con la mayor cantidad de recursos públicos por habitante del país; esta abundancia relativa también condicionó la cultura política local al generar expectativas en diversos sectores de recibir bienes públicos. Además, como la población es escasa y está concentrada en tres ciudades las relaciones personales ganan en centralidad para explicar tanto rupturas como acuerdos políticos.

Estas características de Tierra del Fuego generan una gran fluidez de las identidades políticas y una multiplicidad de clivajes que se intersectan con los propiamente ideológicos. Es imposible comprender el lugar que ocupan cada uno de los candidatos y candidatas sólo desde lo propiamente político-partidario; hay que tener en cuenta el siempre presente clivaje geográfico (Ushuaia vs. Río Grande) y las múltiples y cambiantes relaciones personales entre cada uno de los candidatos y sus seguidores.

La elección del próximo domingo está determinada por un contexto el que la actual gobernadora, Fabiana Ríos, agotó sus dos mandatos constitucionales. Por lo tanto, ésta se presenta como una elección bastante abierta. En ella se enfrentarán:

Roberto Crocianelli. El actual vicegobernador de la provincia es el candidato del Partido Social Patagónico. En general Crocianelli comparte la  valoración ciudadana de Fabiana Ríos: ambos son dirigentes de una fuerza progresista que, sin embargo, ha sido impactada por la dificultad en resolver conflictos abiertos en torno a problemas estructurales del Estado provincial, como la financiación de la caja de jubilaciones y la obra social provincial.

Rosana Bertone. La senadora representa a la única alianza de partidos  formal en Tierra del Fuego, el Frente para la Victoria. (Bertone consiguió el apoyo de casi todas las fuerzas kirchneristas, entre ellas FORJA, Kolina y La Cámpora.) Bertone fue derrotada por Ríos en 2011 en una segunda vuelta en la que, en la mejor tradición fueguina, se invirtió el resultado de la primera. Ella ha tenido una relación de enfrentamientos con el matrimonio Kirchner pero en este momento el FPV ha cerrado filas detrás de su candidatura; además, la candidata a gobernadora Bertone ha expresado su apoyo a Daniel Scioli, quien ha viajado a la provincia para apoyarla.

Federico Sciurano. Es el actual intendente de Ushuaia, que competirá como fruto de un acuerdo entre la UCR local y una fracción del Movimiento Popular Fueguino. De origen radical, se mostró cercano a Massa en el inicio de su campaña pero últimamente se ha acercado al PRO en el marco de su acuerdo nacional con UCR. Sciurano expresa cierto perfil propio de los candidatos que han migrado de la UCR al PRO en las provincias patagónicas: joven, muy conectado con algunos de los más importantes propietarios y comerciantes de la provincia, con cierta independencia de los partidos establecidos y con ribetes “cool” (en este caso, el candidato es maratonista). Su candidatura tiene el problema sin embargo, de que una parte del MPF, encabezada por el senador Jorge Garramuño, acaba de firmar un acuerdo de cooperación con Rosana Bertone.

Osvaldo López. Nuevo Encuentro. A pesar de que Nuevo Encuentro a nivel nacional está más orgánicamente contenido dentro del FPV, la expresión fueguina de NE presentó su propio candidato. Esto tal vez perjudique al FPV en un contexto de polarización creciente.

Esta elección cristaliza cuatro tendencias de la política fueguina. La primera de ellas es la crisis del MPF. El Movimiento Popular Fueguino, que fuera el impulsor de la provincialización de Tierra del Fuego y que pareciera en un momento dirigirse a ser la fuerza dominante de la provincia no ha presentado un candidato propio y va dividido en esta elección: una fracción apoya a Sciurano como colectora y otra parece dirigirse a cooperar (tal vez más informalmente) con el FPV. La segunda es la alta probabilidad de que la elección no se resuelva en primera vuelta y se resuelva en un balotaje con resultado impredecible. Tierra del Fuego es una provincia con un dato atípico: son frecuentes los balotajes y en los últimos tres terminó ganando el/la candidato/a que había salido segundo en la primera ronda. Sin embargo, la polarización entre Rosana Bertone y Federico Sciurano parece darle hoy una pequeña ventaja a la primera, pero el final dista de estar asegurado. La tercera tendencia es la casi certeza de que el o la próxima gobernador/a tendrá que gobernar una vez más sin mayoría propia en la Legislatura, como sucede desde 1991 a la fecha.  

Por último, la gran dificultad de todas las fuerzas políticas fueguinas para transformarse en partidos provinciales dominantes. Así como el MPF pasó del apogeo a la crisis, tampoco pudo consolidarse en estos ocho años el PSP. Los gobernadores fueguinos deben enfrentarse a tres factores que dificultan su hegemonía: a) en los últimos tiempos han sido elegidos con ajustadas mayorías electorales, b) ningún gobernador ha tenido nunca mayoría propia en la legislatura provincial y c) la provincia tiene un alto nivel de tensiones y demandas sociales (por la vivienda y el hábitat, por el acceso al gas natural y la calefacción, por la conexión con el continente, por las jubilaciones provinciales.) Si a esto se suma la fragmentación partidaria en la Legislatura, los conflictos territoriales y la personalización de la política es natural el rápido desgaste de los ejecutivos.

En conclusión, esta campaña se centró en temas que conforman el eje de los conflictos y preocupaciones fueguinos, pero también mantuvo un consenso. En Tierra del Fuego todo se discute salvo una cosa: el mantenimiento de la promoción industrial. Todos los/a candidatos concuerdan en que la ley de promoción industrial debe ser mantenida y, por ejemplo, los demás postulantes criticaron a Federico Sciurano porque tanto Mauricio Macri como Gabriela Michetti se manifestaron en contra del “impuestazo tecnológico”. Un segundo tema que dominó la campaña fue la crisis presupuestaria crónica del instituto de previsión social de la provincia, cuya sede fue tomada por jubilados provinciales; los temas restantes tuvieron que ver con presentar ideas para garantizar un mayor acceso al hábitat y la vivienda (problemática acuciante tanto en Ushuaia como en Río Grande) y con los avances de  las prometidas obras de conexión a la red de gas y a cloacas. Hace cinco días la provincia fue sacudida por el rechazo de la Cámara de Apelaciones de la Provincia al candidato del FPV a intendente de Tolhuin; este caso está discutiéndose todavía en la justicia.

*Por María Esperanza Casullo, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Río Negro. Investigadora invitada de Cuadernos Electorales.

La opinión de la autora no refleja necesariamente la posición de todos los miembros de CIPPEC.